Rumores
Rumores. Simplemente eso eran: ecos que por momentos se volvían estruendosos, voces misteriosas, sonidos estridentes, decibeles que de la nada te atravesaban como un puñal; calma. Segundos de fama dentro de una vida en el anonimato. Corrientes fugaces dentro de las que la novedad se convertía en agua pasada; infamia, infortunio, deshonra, todo pasa, el honor y la gloria también se los lleva el viento; y ni la certeza es certera cuando toda tu historia son rumores. Un segundo puede definir toda una vida, un error puede anular un millón de aciertos, lo correcto pasa desapercibido, y es quizá la razón de que las noticias no sean la realidad de lo que está pasando. El peligro alerta, una explosión es noticia, la cuenta regresiva de una bomba es solo un rumor. Nada asegura que esta vaya a estallar, pero de suponer la posibilidad de que ocurra, la información se propaga fugazmente por todo el establecimiento; sin siquiera oír el sonido de la misma, todos corremos alterados; desesperados por sobrevivir no nos detenemos a intentar desactivarla, mucho menos se nos ocurre comprobar si realmente todo se destruirá en minutos; caos, eso es un rumor. No entiendo por qué la gente los detesta. La verdad, yo no imagino la vida sin ellos; crear la fantasía de un mundo ajeno a los rumores se me hace imposible. Tal silencio, tal calma resulta inverosímil incluso siendo parte de mi imaginación; construir tal silencio se me hace imposible. Pasillos donde en el aire no resuenen más que mis pisadas, paredes que no oyen, puertas que no abren más que un pasaje hacia otro encierro sin alma, sin vida. Secretos que todos saben porque nunca fueron secretos, noticias que nunca llegarán a ser la novedad por el simple hecho de que no llegaron a considerarse noticias. Me pierdo entre las sombras de un pasado que me marcó para siempre, de una acción que definió toda mi vida. Quisiera que vieran que soy más que eso, más que un nombre y un adjetivo que no llega a comprender ni el uno por ciento de mi persona. Sé que se equivocan, pero qué más da; ¿por qué me preocupo, si de todos modos son ellos los que están equivocados? Solo rumores, solo eso son, aunque a veces dudo si no serán más que eso. Entre mil alaridos silenciosos pierdo la calma que a simple vista pareció nunca haberme abandonado, un remolino de sentimientos invade mi alma y no me permite definir mi verdadera esencia. Me rindo, y en ese preciso momento mis manos alzan la copa. La victoria me fue concedida en el momento en que hice parte de mi esencia cada uno de los rumores, porque no me describe una palabra y no me define una frase; un rumor no determina absolutamente nada, cada rumor es solo una pequeña parte de una de las piezas que encastran con todo aquello que no son rumores. Sé quién soy hoy, pero nada me asegura que es esto lo que seré mañana. Casi me ahogo en un mar lleno de incertidumbres, casi caigo ante el caos y esas voces me roban mi último aliento; al borde de la desesperación todo cobró sentido: la bomba no estalló, pero aún sigo escuchando ese sonido que me demuestra que no fue desactivada. Calma. Rodeada del caos, al fin la encuentro; entre gritos encuentro el silencio y esas voces misteriosas dejan de atormentarme. Tranquila, solo son rumores.
